En un entorno global cada vez más interconectado, el dólar estadounidense continúa imponiéndose como la fuerza principal en las transacciones internacionales. Su influencia no solo se refleja en los volúmenes comerciales, sino también en las decisiones de política monetaria y en la estabilidad financiera de países de todas las latitudes. Comprender cómo ha llegado a este nivel de preeminencia y qué riesgos y oportunidades acarrea es esencial para empresas, gobiernos y ciudadanos interesados en la estabilidad económica mundial.
Origen histórico y consolidación
Tras la Segunda Guerra Mundial, el sistema de Bretton Woods estableció al dólar como moneda de reserva internacional, respaldado por oro y por la pujanza industrial de Estados Unidos. Este acuerdo cimentó su papel central en las finanzas globales y sentó las bases para el petrodólar, que vinculó el comercio de petróleo a la moneda estadounidense.
A partir de la década de 1970, con la suspensión de la convertibilidad en oro, el dólar se mantuvo dominante gracias a la confianza de los inversores y a su adopción como medio de pago. El surgimiento de mercados financieros complejos y la globalización de las cadenas de suministro reforzaron su carácter de referencia en contratos internacionales.
Evolución reciente y cifras clave
En la primera mitad de 2025, el comercio mundial creció en 300.000 millones de dólares, impulsado por el auge de las importaciones estadounidenses y el dinamismo de las exportaciones europeas. El crecimiento interanual del 1,5 % en el primer trimestre y la previsión del 2 % en el segundo trimestre demuestran un repunte moderado tras años de volatilidad.
El comercio de servicios lideró la expansión con un 9 % interanual, mientras que el valor total de los bienes subió levemente. Sin embargo, el volumen físico apenas creció un 1 %, lo que indica que buena parte de la expansión obedece a incrementos en los precios de los bienes, más que a mayores volúmenes.
Principales déficits comerciales de EE. UU.
Ventajas y desventajas del dominio del dólar
El papel central del dólar aporta solidez y liquidez, pero también conlleva vulnerabilidades. Mientras las economías avanzadas disfrutan de acceso privilegiado a financiamiento, los países emergentes sufren la presión inflacionaria sobre importadores y el encarecimiento de su deuda denominada en dólares.
- Ventajas: amplias reservas internacionales, facilidad de financiamiento y confianza inversora.
- Desventajas: riesgo de sanciones, volatilidad cambiaria y dependencia de la política monetaria de EE. UU.
Impacto en economías emergentes
La apreciación del dólar en 2025, la más pronunciada desde 1991, ha incrementado la presión sobre las monedas locales. Muchos países se ven obligados a destinar más recursos a la compra de divisas para estabilizar sus mercados, lo que drena reservas y reduce la capacidad de inversión pública.
Además, los aranceles de Estados Unidos –con una tarifa base del 10 % y recargos de hasta 40 % en sectores estratégicos– elevan la incertidumbre y fragmentan las cadenas globales. Las empresas de mercados en desarrollo enfrentan mayores costos y deben buscar estrategias de diversificación para mantener su competitividad.
Riesgos geopolíticos y tensiones comerciales
Las tensiones políticas entre grandes bloques económicos, unidas a la desaceleración mundial, representan amenazas crecientes. El auge del proteccionismo y las amenazas de aranceles de hasta el 60 % en escenarios de guerra comercial contribuyen a un entorno volátil.
Países como China e India exploran la desdolarización de sus reservas, conscientes de las posibles represalias norteamericanas. Sin embargo, abandonar el dólar implica riesgos políticos y económicos considerables y no garantiza una solución inmediata a la inestabilidad global.
Perspectivas regionales y tendencias futuras
Las proyecciones para Europa y Asia Central apuntan a un crecimiento del 2,4 % en 2025, aumentando al 2,6 % en 2026-2027. América Latina y el Caribe cuentan con un pronóstico del 2,5 %, condicionado por la evolución de los aranceles y la fortaleza del dólar. África, por su parte, ha registrado un avance del 5 % en exportaciones y un aumento intrarregional del 16 %.
La recuperación de las cadenas de suministro, combinada con la digitalización del comercio de servicios, puede equilibrar el moderado crecimiento de bienes físicos. No obstante, el escenario dependerá de la capacidad de los gobiernos para implementar políticas que mitiguen los impactos del reforzamiento de la autonomía industrial.
Recomendaciones prácticas para empresas y gobiernos
Frente a la incertidumbre, adoptar medidas proactivas puede marcar la diferencia. Las organizaciones deben diversificar proveedores, explorar monedas alternativas y gestionar activamente sus riesgos cambiarios.
- Implementar coberturas financieras para mitigar la exposición al tipo de cambio.
- Desarrollar alianzas regionales que reduzcan dependencias concentradas.
- Invertir en tecnología para optimizar cadenas de suministro y reducir costos.
- Fomentar reservas en múltiples divisas y activos reales.
Conclusión
El dominio del dólar en el comercio mundial es fruto de décadas de acuerdos, confianza inversora y poder económico. Aunque su posición enfrenta desafíos por proteccionismo y pulsos geopolíticos, sigue siendo el eje central de las transacciones globales.
Entender este panorama y actuar con visión estratégica permitirá a empresas y gobiernos sortear la volatilidad, aprovechar las oportunidades y construir un comercio internacional más sólido y diversificado.